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JUEVES 06 DE NOVIEMBRE- VOLVER ATRAS

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En Cristo no existen promesas incumplidas

Porque todas las promesas de Dios son en él “Si”, y en él “Amen”, por medio de nosotros, para gloria de Dios..     2 Corintios   1: 20,

El pastor Calvin Rock, explica: “Los hermanos de Corintios estaban disgustados con el hermano Pablo. ¿Por qué? En dos ocasiones había prometido visitarlos, y ambas había fallado. Los miembros interpretaron esta tardanza como una señal de indiferencia frente a sus necesidades y le enviaron un recado con Tito acusándolo de tener una palabra indigna de confianza, que cuando decía “Si, si”, en realidad estaba diciendo “No, no”. La atenta respuesta de Pablo expone los problemas que sus viajes le ocasionaban y ciertas tensiones entre los miembros, por lo cual había decidido escribirles una carta en vez de visitarlos personalmente” (Dimensiones de su amor, p. 35).

Pero lo interesante no está, como dice el mismo autor, en las acusaciones, ni en la respuesta de Pablo, sino en la forma como utiliza esa circunstancia para glorificar a Cristo. Y lo hace analizando ampliamente, y con su estilo muy personal, el principio de la fiabilidad de las promesas. En palabras del mismo autor: “Declara, con absoluta seguridad, que en Cristo no existen promesas incumplidas, no caben las declaraciones ambiguas, no hay eufemismos ni palabras de doble sentido; nada de significados confusos ni preguntas capciosas. Cristo, dice Pablo, es el  Sí rotundo, prístino e invariable de Dios. Cristo es el firme asentimiento de Dios a todas las necesidades, a todas las preguntas, y a toda la vida. El no es SL y No. De hecho. No es “No” en absoluto. Jesús es lo único Seguro y Positivo entre las contrariedades de la vida. El es el único “Sí” verdadero” (ibid, pp. 35-6).

Las promesas de Dios son seguras: “Dios no es hombre par que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? (Num 23: 19). Las promesas de Dios son en el “Si”, si dijo, no hay nada mas que hablar. Si el dijo sí, la cosa es segura. El no tiene dos palabras. En relación con sus promesas, siempre es sí, nunca es no. Confiemos en el Dios que dice: “¿Acaso se ha acortado la mano de Jehová? Ahora veras si se cumple mi palabra o no” (Num. 11: 23). Jesús es el Sí, no solo de los valores y propósitos de esta vida, sino de la eterna. Tengamos confianza en él y en sus promesas.

JEREMIAS 41:  1 – 43: 13:   2 CORINTIOS  1: 1 – 2: 17